Inmigración en el Perú

Inmigración en el Perú
Niños peruanos de un colegio del distrito de Surco.

La Inmigración en Perú es una actividad que se ha producido desde las épocas de los primeros inmigrantes 10 mil años a.C. aproximadamente, fue una épica acción de descubrimiento y conquista, todo hace indicar que el producido a Perú fue por la ruta del Estrecho de Bering, es decir fundamentado en la Teoría Genética, con origen en las estepas entre Mongolia y Kazajistán, esto por el similar fenotipo de los habitantes originarios peruanos con las poblaciones originarias de Norteamérica y de la mezcla de éstas dos regiones del Asia, sin embargo ésta primera inmigración a Perú fue mucho más reciente que el producido al sur del subcontinente sudamericano que todo hace indicar se originaron en la región melanésica. Luego inmigraciones de la época del Virreinato, con españoles y africanos, a lo largo de su época republicana y hasta nuestros días, con los movimientos migratorios más importantes de Italia y Asia (principalmente desde China, luego Japón y, en menor medida de alemanes, ingleses, franceses, portugueses, croatas, árabes y judíos.

En Perú se encuentran diversas colectividades de ascendencia de diversos países europeos, debido principalmente a que se trató de una migración por lazos familiares, vecinales y de amistad, ocurrido desde mediados del virreinato del Perú, venían fundamentalmente como prestadores de servicios, profesionales, comerciantes, inversores, etc. al próspero virreinato, luego a las épocas de auge económico en la etapa republicana como hasta en nuestros días, es por ello que se encuentran descendientes muy numerosos de determinadas familias especialmente italianas, portuguesas, entre otros.

Los europeos arribados a Perú a pesar de ser pocos fueron tomando posiciones importantes en la vida económica peruana aunque sin llegar a penetrar en las élites. Hubieron miembros de la burguesía europea que llegaron como empleados de las grandes casas comerciales de Europa, si bien algunos estuvieron de paso, otros tantos formaron familias con mujeres peruanas radicando definitivamente en el Perú.[1]

Según Giovanni Bonfiglio los peruanos que tienen algún directo antepasado de la migración de los siglos XIX y XX principalmente europea y en menor medida del continente americano podrían representar alrededor del 7% del total nacional,[2] este segmento se halla en todo el país, mayormente en Lima y principales centros urbanos del país. No se tiene cifras exactas sobre el número de entradas de españoles durante el virreinato, se podría calcular en alrededor de 250 mil personas sin contar las entradas graduales de moros cristianizados, italianos, portugueses y algunos croatas,[3] en ésa época aunque en menor medida. Durante los s. XIX y XX se calcula que ingresaron cerca de 150 mil europeos al país, asimismo una considerable entrada de chinos y japoneses sin embargo buena parte de ellos retornaron a su país. Los africanos ingresaron durante los primeros años de la colonia, debido a su condición esclavizante buena parte perecieron. Por otro lado en los s. XIX y XX ingresaron alrededor de 100 mil personas provenientes del continente americano. Del total de las migraciones se calcula que poco más del 90% se asentaron definitivamente en territorio nacional, promedio mayor que la media sudamericana que cifran en 60%.[2] A su vez, los peruanos que tienen algún directo antepasado europeo no hispano en general podrían representar alrededor del 5% del total nacional, es decir alrededor de 1,5 millones de personas, este segmento se halla en todo el país, mayormente en Lima y principales centros urbanos del país.[cita requerida]

Algo común a todos los inmigrantes que llegaron a Perú es que vinieron sin capital económico, salvo las contadas excepciones de algunos empresarios que vinieron a invertir. Definitivamente, los extranjeros que ingresaron al país eran pobres en sus países o empobrecidos al momento de partir. Pero, si no portaban capital financiero, muchos de ellos portaban consigo una considerable cantidad de capital humano y social. Es decir, recursos no tangibles, conformados por actitudes, paradigmas mentales, valores y normas de comportamiento (laboriosidad, capacidad de generación y gestión de empresas, capacidad de encontrar fuentes de riqueza), que contribuyen poderosamente no sólo a la generación de riqueza sino a la convivencia ciudadana.

Contenido

Inmigración durante la colonia

Movimientos migratorios europeos durante el Virreinato del Perú

Durante el virreinato del Perú el flujo migratorio desde Europa hacia el llamado Nuevo Mundo estuvo a cargo de la Casa de contratación de Sevilla; ésta institución debió de encargarse del registro de los viajeros pero en la práctica no todos los españoles que obtenían permiso para viajar a América lo hicieron, así como no todos los que arribaron a América tenían permiso para hacerlo.[4]

Hasta el siglo XVI los españoles no superaban los 200 mil en toda América, de los cuales poco más del 30% fueron andaluces, un 28% fueron de Extremadura y Castilla La Mancha, y un 39% fueron de León y Castilla La Vieja. Durante éste periodo también ingresaron algunos españoles del norte, judios, lusitanos, genoveses, alemanes, griegos y flamencos. En este periodo el carácter de las sociedades Americanas estuvo marcado por la influencia extremeña y andaluza.[4]

Durante el siglo XVI el Virreinato del Perú fue el principal polo de atracción para españoles en América, a tal punto que del 100% de españoles arribados al llamado Nuevo Mundo, el 36% lo hacía hacia el Perú virreinal.[4]

Entre 1500 y 1550 el 38% de los españoles en el Virreinato del Perú fueron andaluces, el 26.7% de Castilla, el 14.7% de Extremadura, el 7.6% de León y el 0.8% de Asturias y Galicia. Desde 1550 en adelante se incrementa el número porcentual de extremeños y castellanos en desmedro del porcentaje de andaluces. Ya durante el siglo XVII el porcentaje de inmigracion hacia el Virreinato del Perú disminuye aumentando el flujo hacia Nueva España.[4]

A partir de los siglos XVII y XVIII, y a pesar de las penurias y peligros que representaba el viaje transoceánico en esas épocas, muchos españoles arribaban a Sevilla para embarcarse rumbo al nuevo mundo; en la mayoría de los casos se trataba de familiares de españoles ya asentados en América, otros tantos animados por declaraciones de aquellos que regresaban del nuevo mundo hacia España. Al mismo tiempo las leyes fueron endureciéndose a tal medida que se limitaba el ingreso de protestantes, judíos y moros, pues se les consideraba una influencia negativa para los americanos a quienes se les consideraba todavía débiles en la fe; también se prohibió el ingreso de aquellos quienes recién se convertían a la fe católica, los gitanos y los sentenciados por el Santo Oficio. A pesar de estas prohibiciones, algunos si lograron afincarse en América.[4]

Durante el periodo colonial del territorio peruano, la presencia de extranjeros procedentes de imperios antagónicos a España fue casi inexistente y no llegaron a constituir minorías importante, como es el caso de los extranjeros procedentes de Inglaterra, Francia y Holanda. Hay que destacar también que el término «extranjero», fue muy difuso durante el periodo imperial español que incluía Sicilia, Milán, Alemania, Flandes, Portugal y las colonias griegas.[4]

El mayor flujo de judíos durante la colonia se produjo el periodo de persecución judia que desarrolló el reino de Portugal, estos judíos dejaron su religión debido a la intolerancia religiosa que se vivía en aquella época.[5]

En 1792 del 100% de españoles en el Virreinato del Perú, el 42% se concentraba en Lima, Arequipa y Cusco.[6]

La inmigración durante la época republicana

Los extranjeros en Lima

El auge de las exportaciones del guano coincide con el incremento del porcentaje de población extranjera en la capital peruana. Hacia 1857 Lima llegó a tener un 50% de extranjeros. La crisis posterior y el agotamiento del guano se reflejó en una disminución de los extranjeros a tal punto que en 1876 los extranjeros representaban el 18.6%; a partir de ahí el flujo de extranjeros en Lima no se repuso hasta principios del siglo XX cuando la economía peruana logra recomponerse.[7]

A pesar de esto la tendencia fue la disminución gradual de la inmigración extranjera. En 1908 los extranjeros constituían el 9.3% y en 1920 representaban el 7.1%. A finales del siglo XIX e inicios del XX, las colonias extranjeras más importantes demográficamente fueron los chinos, seguidos de los italianos. Del total de extranjeros en Lima, los chinos e italianos representaban el 60%, estos eran seguidos por los ecuatorianos que representaban el 5%, alemanes 3% e ingleses 2%, el resto de extranjeros fue menos importante demográficamente.[7]

La inmigración de extranjeros chinos e italianos tuvo motivos distintos y con configuraciones distintas. La colonia italiana se vuelve numerosa en 1872 bajo el patrocinio de la Sociedad de inmigración europea de LIma. En cambio los chinos fueron importados en semiesclavitud, los chinos que huían o culminaban sus contratos intentaron integrarse a la vida económica peruana arribando, en muchos casos, a Lima.[7]

Tanto chinos como italianos arribados a Lima, se dedicaron al comercio de abarrotes y talleres artesanales, en este campo los chinos lograron conformar importantes monopolios comerciales. Con el paso de los años un grupo de italianos, incluso llegó a formar parte de la élite limeña, en el caso de los chinos estos datos son poco documentados.[7]

A inicios del siglo XX, la imagen del chino explotado fue dejada de lado. Los ciudadanos chinos dejaban de usar sus trajes típicos y sus tradicionales trenzas para lucir cada vez más occidentales, fueron adaptándose a la cultura de las ciudades peruanas. Sin embargo, en 1909 y 1919, los chinos fueron objeto de discriminación cuando varios negocios chinos fueron saqueados e incluso quemados por la población limeña, estos actos se desarrollaron en medio de la crisis económica que vivió el Perú durante esa época; se documenta que los medios de comunicación durante esos años culpaban a los chinos de las altas tasas de desempleo que vivía la ciudad de Lima.[7]

Inmigración americana

Según Giovanni Bonfiglio durante los s. XIX y XX ingresaron alrededor de 100 mil personas provenientes de América,[2] a lo que se suma la migración producida en la última década. Para el año 2008 Perú alberga a un total de 64 303 residentes extranjeros permanentes,[8] de estos se tiene que:
Más de 9 000 (el 14%) son de Argentina (la colonia más numerosa en el país).
5 800 de Estados Unidos.
5 655 de Chile.
4 549 de Bolivia.
4 353 de Colombia.
3 626 de Brasil.
El resto proceden de diversos países del globo.
Respecto a los inmigrantes no permanentes, en total estos suman más de 180 000 de los cuales los de mayor cantindad de origen americano son: estadounidenses (34 534), argentinos (9 882) y brasileños (7 609).[9]

Inmigración europea

Desde la independencia de Perú en adelante las élites propiciaron una europeización de Perú pero no se puede hablar de políticas migratorias hasta finales de la década del 40 del siglo XIX. Antes de esto el Perú estuvo sumergido en problemas políticos y caudillismos que alejaron a la población extranjera del país.

Como antecedentes de las políticas migratorias, el entonces presidente de Perú, José de San Martín declara en 1821 el libre ingreso de extranjeros dándoles libertad para iniciar industrias en el país. Luego en 1823 constitucionalmente se declara naturalizados peruanos a todo aquel extranjero que tuviera como mínimo 5 años viviendo en el Perú. En 1826, el entonces dictador de Perú, Simón Bolivar disminuye los años de naturalización de extranjeros a 3; posteriormente el fugaz presidente Salaverry decretaría que todo ciudadano del mundo sería peruano si pisa el territorio y se inscribe en el Registro cívico. A pesar de todas estas leyes los extranjeros en Perú seguían siendo pocos., sin embargo las entradas se registraban de a pocos de forma espontánea, libre e independientemente del estimulo del estado.

El impulso para el ingreso de extranjeros a Perú fue la explotación del guano que propició una gran demanda comercial que fue cubierta por colonos europeos.

Se pueden distinguir dos tipos de colonos europeos, los que ingresaron para el trabajo obrero y los que ingresaron como parte de una élite. El primer grupo estuvo formado en su mayoría por colonos italianos, españoles y portugueses que llegaron desde zonas rurales; y el grupo de élite estuvo formado por ingleses, franceses y alemanes que venían en representación de grandes empresas europeas.

Según Giovanni Bonfiglio los peruanos que tienen algún directo antepasado europeo no hispano de la migración de los siglos XIX y XX y en menor medida los descendientes de europeos migrados del continente americano podrían representar alrededor del 7% del total nacional,[2] y sumando a los descendientes de europeos no hispanos migrados antes del siglo XIX y a los descendientes de europeos y estadounidenses migrados en las últimas décadas, la población peruana descendiente de europeos no hispanos principalmente de origen italiano, portugués, francés, alemán, británico, croata, turco, estadounidense, polaco, judio askenazi y otros grupos menores podría estimarse en alrededor 2,7 millones de personas, es decir aproximadamente un 9% del total nacional [cita requerida], mas allá si una parte de este grupo ya sean mestizos culturalmente y/o étnicamente. Los descendientes de italianos y portugueses se hallan en todo el país, parte de los descendientes de alemanes se hallan tambien en la selva central y norte. Mientras que en Lima y principales centros urbanos del país se hallan en mayor medida los descendientes de todo este segmento en general. Del total de las migraciones se calcula que poco más del 90% se asentaron definitivamente en territorio nacional, promedio mayor que la media sudamericana que cifran en 60%.[2]

Inmigración española

Artículo principal: Inmigración española en Perú

La inmigración española se produce con la llegada de los primeros conquistadores y soldados españoles al antiguo Imperio Inca, estableciéndose el Virreinato de Perú, inmigran numerosos españoles para administrarlo, conjuntamente con colonos españoles para poblar las diversas circunscripciones del territorio, así mismo tenía el mayor ejército español de todas las colonias españolas en América, cada poblado de Perú virreinal tenía sus autoridades españolas y su población española en sus centros urbanos como en las haciendas rurales, no se sabe con exactitud cuantos españoles arribaron a Perú, según el censo de 1791 se contabilizaron alrededor 136.000 españoles y criollos que representaban el 12,63%[10] del total de aquella época.

Hoy en día se estima que 5 800 000 peruanos tienen mayoritariamente sangre española abarcando más del 20% de la población total. Por otro lado la gran mayoría de la población tienen sangre española en diferentes grados, aun cuando parte de ellos sean considerados mestizos o cuasi nativos culturalmente. Entre 1968 a 1990 producto de la 'inmigración española asistida' Perú absorbe el 5% de inmigrantes españoles después de Venezuela 46,5%, Argentina 11,9% Brasil y México,[11] al 2009 existen cerca de 7.000 españoles de nacimiento residiendo en Perú. Gran número de peruanos de ascendente español ocupan cargos y actividades importantes en el quehacer nacional, parte de hallan mezclados con la posterior migración relativa de europeos al país, asimismo existen aún peruanos de sangre española cuasi pura datados desde la época del virreinato y más aún desde los inicios del mismo, tal es el caso de la familia De Aliaga y muchos otros.

Los españoles junto a los italianos formaban la colonia europea más numerosa, muchos se quedaron luego de Ayacucho y los rencores contra su país comenzaron a ser olvidados. Algunos miembros del ejército realista permanecieron en la sierra como propietarios de haciendas y vivían en total tranquilidad. Lo que definitivamente vino a dar impulso a la inmigración europea fue el despegue de la economía peruana a partir de la década de 1840 con la exportación del guano y otras épocas de auge económico. El auge de las actividades comerciales fue el principal factor de atracción. La poca presencia de un sector social local para activar el comercio generó una demanda que fue cubierta por los migrantes europeos.

Inmigración italiana

Artículo principal: Inmigración italiana en Perú

Los primeros italianos en Perú, fueron los que comenzaron a llegar durante la conquista de América, que acrecentaron su presencia durante la Colonia y echaron profundas raíces durante la República. Los Inmigrantes italianos en Perú si bien no llegaron en grandes cantidades, como en otros países de América, tuvieron una característica especial, fueron en su mayoría parte de una cadena migratoria que en el transcurso del tiempo fue consolidándose. Aunque pequeña en cantidad, podríamos decir, que muy "selecta".[12]

La mayoría de inmigrantes italianos a Perú tienen origen principalmente en la región italiana de Liguria; en menor proporción de Piamonte, Lombardía y Calabria, están en todo el territorio nacional, en mayor o menor medida en determinadas zonas, siendo su presencia mayor en Lima y Arequipa, luego Chiclayo, Trujillo, Tacna, seguidamente en Ica, Piura, Cusco, Huánuco, Ancash, La Merced, Chimbote, etc. La Asociación de Lucanos en el Perú estima a los descendientes de italianos en más de 500.000 personas.[12] Asimismo, según el Registro de los Italianos Residentes en el Extranjero, del Departamento del Interior y Ordenación del Territorio de Italia, en su informe de 2009, cifró en 30.223 las personas de nacionalidad italiana con residencia en Perú.[13] De este número, 28.000 son peruanos descendientes de italianos que obtuvieron la ciudadanía italiana por medio de la embajada.[14]

Historia

En los inicios los italianos junto con los españoles formaban la colonia europea más numerosa. Empezaban con negocios muy humildes hasta reunir importantes fortunas. La colonia italiana fue, de otro lado, la más representativa por cuanto grafica con su asentamiento o inserción las características generales de la inmigración europea en el Perú. Su importancia se da tanto a nivel numérico como en términos de impacto y asimilación al interior de la sociedad peruana, fue la colonia más numerosa hasta inicios de siglo XX alcanzando unos 15 mil italianos de nacimiento viviendo en Perú para 1902. A finales del Virreinato ya había más de 2 mil italianos en todo el país. La mayor parte de ellos llegaba de la región ribereña al este de Génova (Liguria) donde se encuentran numerosos puertos pequeños que durante el siglo pasado tuvieron una intensa actividad marítima y de industria de astilleros: Nervi, Recco, Sori, Camogli, Santa Margherita, Rapallo, Zoagli, Chiavari, Lavagna, Sestri Levante y Moneglia, entre otros. Actualmente, todas estas poblaciones pertenecen a la provincia de Génova; sin embargo, en el siglo pasado pertenecían a la provincia de Chiavari, que en 1922 pasó a formar parte de la de Génova. Por ello, “muchos lígures que llegaron al Perú declaraban ser chiavareses, cuando en realidad provenían de poblaciones cercanas a Chiavari, que en esa época era la capital de provincia. Familias nobles italianas, tales como los Médici, Cerruti, Andía y Lavalle se emparentaron rápidamente con la más rancia aristocracia arequipeña. También llegaron inmigrantes desde la provincia de La Spezia (al este de Génova), tanto desde la capital provincial como de las poblaciones ribereñas de Deiva, Levanto y Lerici” (Bonfiglio 1994: 50). Muy pocos fueron los que llegaron desde otras zonas de Italia.

El predominio lígure de estos inmigrantes (los “pioneros”), portadores de una “cultura del trabajo”, demostró para el caso peruano una gran vocación por las actividades comerciales. Esto se explica porque en el Perú de la época del guano no había una gran demanda de sectores sociales que pudiesen llenar el vacío producido por la ausencia de pequeños empresarios. Por su parte, Italia ofrecía una capa de marinos y comerciantes en búsqueda de oportunidades. La inserción mercantil de los italianos se dio inicialmente con el comercio de cabotaje (transporte marítimo entre puertos menores del Pacífico sur), y asentándose como pequeños comerciantes en las principales ciudades y puertos de la costa peruana; no faltaron aquellos que se dedicaron a labores artesanales y agrícolas. Luego de este primer período de inserción, fue destacándose un grupo de ricos comerciantes dedicados al comercio marítimo, que formó la élite económica y dirigencial de la colonia italiana. Muchos de éstos se transformaron de “capitanes de barcos” en “capitanes de empresa” (Bonfiglio 1994).

Hacia finales del siglo XIX la colonia de italianos de nacimiento residentes en Perú alcanza la cifra de 10 mil.[15] Hasta entonces, los italianos habían consolidado una importante posición en la economía y sociedad peruanas. Personajes como Giuseppe Canevaro, Pietro Denegri, Bartolomeo Figari; o apellidos como Costa, Andía, Marcone, Nateri, Médici, Patrone y Natieri, entre otros, todos dedicados al comercio, y Andrés y Rafael Larco, Dominico Francesco Angellini y los hermanos Gradelia, dedicados a la agricultura.

Fue importante el “efecto demostrador” de los europeos en la sociedad peruana: “las técnicas empresariales de extranjeros influyeron sobre los miembros dirigentes de la clase alta peruana, tanto por los extremadamente buenos resultados alcanzados por los negocios de extranjeros en el Perú, a pesar de la depresión económica de la posguerra, como por su exitosa competitividad sobre firmas nativas tradicionales (Quiroz 1986: 79).

Es evidente que los inmigrantes europeos en Perú cumplieron –y cumplen– un papel muy distinto al que llevaron a cabo en otros países americanos. En Brasil y Argentina la inmigración europea se encuentra relacionada al trabajo agrícola y la proletarización, por ello relacionada su migración masiva. Para el caso peruano, las actividades a las que se dedicaron estuvieron asociadas en gran medida al sector comercial-empresarial y a determinado desarrollo político. Por ejemplo, los ingleses y alemanes llegaron a través de casas comerciales extranjeras en pleno proceso de expansión, de las cuales eran empleados o asociados, y su influencia se dejó sentir en la equitación, las carreras de caballos (el Jockey Club de Lima en 1895 y el hipódromo de Santa Beatriz en 1903), la afición al golf, al tenis (Club Lawn Tennis de la Exposición en 1884), al automovilismo (el Touring Club Peruano en 1924) y al fútbol, y a los clubes privados (como el Country Club, que José Diez Canseco tomaría como escenario de su novela Duque).

Véase también: Categoría:Descendientes de italianos en el Perú

Inmigración portuguesa

Artículo principal: Inmigración portuguesa a Perú

La inmigración portuguesa a Perú se produjo desde los inicios del Virreinato del Perú, una gran parte de los inmigrantes ingresaron en la etapa de la colonia, esto debido a que contaban con algunas prerrogativas de la corona española para con los portugueses, como la unión de las coronas en el siglo XVII. Si bien ingresaron en no grandes cantidades, su presencia data de varios siglos. Posteriormente los ingresos fueron paulatinos como el que sucedió por el atlántico en la época del caucho y el que sucede los ingresos desde Brasil. Aunque no tan estudiada a profundidad, esta colectividad se halla plenamente integrada a nivel nacional.;[16] fue una migración gradual sin presentarse masivamente, sin embargo ésta fue continua hasta nuestros días. Antiguamente venian de sobremanera en calidad de marineros a lo largo de la costa peruana, posteriormente a mediados de la colonia también ingresaron a la selva peruana por la ruta del atlántico siguiendo el curso del río Amazonas una parte siguieron la ruta hasta la sierra norte peruana como es el caso de antiguos portugueses de origen judío a las zonas de Cajamarca, Amazonas San Martin. Y últimamente se registra entradas de portugueses brasileros a las ciudades circundantes de la frontera peruano-brasilera, no se tienen datos exactos sobre la cantidad de descendientes.

Inmigración francesa

Artículo principal: Inmigración francesa a Perú

La inmigración francesa a Perú se produjo fundamentalmente en los siglos XIX y XX de forma espontánea. No pocos ingresaron en los últimos años de la colonia, más que todo durante el periodo entre 1700 y 1725. Razón por la cual algunos apellidos de origen francés y sus descendientes en el Perú sean muy numerosos es la predominancia migratoria de la parte suroeste de Francia (los Pirineos Atlánticos y la región de Burdeos). La proporción notable de migrantes declarando venir de la región parisiena, deja suponer que se podría tratar en este caso de una procedencia intermediaria representando una simple etapa desde una región inicial desconocida. Los franceses se ilustraron sobre todo en el comercio en detalle y de lujo, sin embargo son los pequeños artesanos quienes constituyeron el sector profesional más numeroso de esta comunidad.

El pico de la inmigración francesa fue a mediados del siglo XIX, lo que también coincidió con el mayor flujo de migrantes europeos al Perú a la cual emigraban familias enteras. Sobre el numero de inmigrantes que se asentaron definitivamente se puede afirmar que son alrededor de 15 mil personas a lo largo de la historia hasta nuestros días.

Inmigración alemana

Artículo principal: Inmigración alemana en Perú
Pozuzo es la única colonia austro-alemana en el mundo y está localizado en la selva central de Perú.

La inmigración alemana a Perú se desarrolló mas que todo de manera espontánea,[17] lenta, gradual, con muy poco estímulo del estado peruano, siguiendo lazos de parentesco, de vecindad y amistad al igual que la inmigración italiana, francesa, inglesa y croata a Perú, esto se produce desde finales de la época del virreinato, hasta nuestros días. Calculándose la entrada de alemanes que se asentaron definitivamente a lo largo de la historia en alrededor de 12.000 personas a territorio peruano, se establecieron sobre todo en Lima y las grandes ciudades. Sin embargo siguiendo posteriormente una política común en Latinoamérica, de atraer inmigración alemana al continente, Perú no fue la excepción, siendo que se promulgó una ley para la facilitación de la llegada de inmigrantes alemanes al territorio peruano en la época del gobierno de Ramón Castilla. Es así que al Perú ingresaron austro-alemanes para poblar la zona del Pozuzo, muchos de sus habitantes de la actualidad aún continúan hablando alemán.

En 1853, amparados por una ley promulgada en 1849 por Ramón Castilla, se fomentó la inmigración de alemanes para poblar la selva. Se gastó mucho dinero del erario en el viaje de estos colonos hasta la zona de Tarapoto y Moyobamba. Según Antonio Raymondi, estos colonos viajaron de Lima, primeramente a Cerro de Pasco, luego a Huánuco y de ahí a su destino final en la selva. Este fue un viaje penoso y difícil hecho en lomo de bestia, y fue un fracaso tal, que tan sólo 4 individuos llegaron a Moyobamba. El contratista de esa primera expedición de alemanes fue José Antonio Rodulfo.[1]

Posteriormente en 1855, el peruano Manuel Ijurra y el alemán Damián Schütz obtuvieron una concesión del estado peruano presidido en ese entonces por don Ramón Castilla, para introducir colonos alemanes en la selva peruana. Con esta concesión los contratistas recibirían 30 pesos por cada alemán que ingresara al Perú. El 20 de junio de 1857 arribó al Callao la fragata "Norton", esta fraga de origen belga transportó 257 individuos católicos provenientes de Innsbruck (Tirol) y la región del Rhin. Estos alemanes tenían como destino la confluencia de los ríos Pozuzo y Huancabamba y aproximadamente arribaron a su destino en Julio de 1859, teniendo que recibir una remesa del estado peruano de 1000 pesos. Rápidamente esta colonia obtuvo buenos resultados agrícolas en su producción de arroz, caña de azucar, yuca, coca y café, razón por la cual el gobierno les suprimió la remesa.[1]

Años posteriores, los caminos hacia Pozuzo se deterioraron por las lluvias, quedando incomunicados y sin su remesa del estado quedaron a su suerte en la selva amazónica. En 1880 la colonia de Pozuzo contaba con 299 hombres y 266 mujeres; y se mantuvieron como un grupo cerrado en la región.[1]

Véase también: Categoría:Descendientes de alemanes en el Perú

Inmigración británica

La inmigración de Reino Unido (Inglaterra, Irlanda, Escocia, Gales) a Perú se produjo desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días de forma espontánea, en algunos casos en condición de representantes de casas comerciales, profesionales, técnicos, inversionistas, etc. Desde la etapa republicana hasta nuestros días, el mayor flujo se produjo a mediados del siglo XIX, asi como en la época de la explotación del guano, del caucho, etc. Se puede estimar que el total de ingresos que radicaron permanentemente hasta nuestros días oscila en 8 mil personas, contando además a los estadounidenses y de otros países con origen británico que se asentaron en Perú.

La británica Brenda Barber de Harriman destaca en su libro («The british in Perú», 1984)[18] que gracias a Inglaterra fue posible concluir la construcción del Ferrocarril Central que iba de Ancón a La Oroya, que sin el aporte británico no hubiera llegado el suministro de gas a Lima en 1865, y menciona a la compañía de bomberos voluntarios «La Victoria» (formada en 1864), hombres de origen inglés que decidieron apoyar la protección de la vida de los ciudadanos limeños ante la amenaza de la invasión española en 1866.

Organizaciones importantes son: la Compañía Peruana de Ferrocarriles, la Pacific Steam Navigation Company, los colegios británicos como el San Silvestre o el Markham Collage.

Inmigración croata

Artículo principal: Inmigración croata en Perú

Los primeros emigrantes croatas empezaban a llegar a Perú ya en el siglo XVI. Las crónicas relatan que en el año 1573 el terrateniente de Dubrovnik, como otros europeos, intentó hacer la fortuna en los países de Sudamérica. Se dirigió a Perú atraído por la leyenda de El Dorado, vieja ciudad de los Incas, llena de secretos y riquezas. En Cusco, la capital de los incas, los conquistadores construyeron 28 iglesias. Una de ellas era la iglesia de San Blas, construida por marineros croatas y Basiljeviæ. Esa primera inmigración era exclusivamente individual. Se observa un mayor número de emigrantes croatas a Perú recién en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX. La mayoría eran de Dubrovnik, pero también provenían de otras partes de Dalmacia y Primorje. Un número relativamente pequeño de croatas emigró a Perú luego de la Primera Guerra Mundial. A finales del siglo XIX florecía el trabajo de exportación de abono de guano, y entraron en ese trabajo, y lograron algunos croatas.

Con la liberación del gobierno colonial y el establecimiento de la República de Perú, el estado peruano inicia la minería, lo que incitó a muchos croatas a asentarse en los Andes y entre los primeros empiezan con la explotación de cobre, oro y plata. De esta manera a finales del siglo XIX en el pueblo andino de Cerro de Pasco los croatas – en su mayoría de la región de Dubrovnik – representaban la colonia de extranjeros más significante.

Luego de la Segunda Guerra Mundial a Perú llegó un grupo de alrededor de mil emigrantes políticos croatas de todas las partes de Croacia. El sentimiento nacional de esos emigrantes era bastante destacado, a diferencia de los viejos emigrantes que cultivaban patriotismos locales de manera tal que en su Hogar en Lima prevalía una total atmósfera de Dubrovnik con la estatua de San Blas. Entre los viejos y los nuevos emigrantes, desgraciadamente, no hubo ningún contacto.

Puesto que se trata de un proceso de emigración que duró varios siglos, pero por la mezcla de rasas y diferencias sociales, hoy no es posible determinar el número exacto de personas de descendencia croata que viven en el Perú. Según algunas hipótesis en Perú viven alrededor de 400 croatas nacidos en Croacia.

La estructura social y el estatus de emigrantes croatas: el nivel de educación de los primeros inmigrantes era bastante bajo. Varios trabajaban en la construcción de ferrocarriles, en minas, en la excavación del abono de guano, y los inmigrantes después de la Segunda Guerra Mundial llegaron pobres, pero lograron subir la escala social en su mayor parte a través de la industria peradarstva. Se asentaron generalmente en los pueblos de Santa Clara y Ñaña cerca de Lima. Pero, los descendientes se asimilaron rápidamente y no tenían mucho interés en la patria de sus padres, pero se hicieron famosos y ocupaban cargos importantes en la sociedad. Luego de la Segunda Guerra Mundial llegó por primera vez un mayor grupo de croatas de todas las partes de Croacia y Bosnia-Herzegovina.

El Consulado y la Parroquia Pastoral Croata en Perú estiman en 14 800 personas los descendientes de croatas en el país.[19] La única vez que un contingente croata vino cuasi organizadamente fue el 24 de febrero de 1948, a bordo del barco General Black, en el que arribó un número importante de croatas.[3]

Inmigración de otros grupos minoritarios

Existe colectividades minoritarias de origen polaco, griego, ruso, checo, rumano, entre otros grupos menores, parte de éste último grupo profesan la religión judía. Del total de las migraciones europeas no hispanas se sabe que poco más del 90% se asentaron definitivamente en territorio nacional, promedio mayor que la media sudamericana que cifran en 60%.


Inmigración africana

Artículo principal: Afroperuano
Delegación Peruana en las olimpiadas de Pekín 2008.

Afroperuano es un término que designa a la cultura de los descendientes de las diversas etnias africanas que, llegaron a Perú durante la colonia, logrando una uniformidad cultural. La población afroperuana se halla a lo largo de toda la costa (muy en menor medida en las demás regiones), principalmente en la costa surcentral, en el Callao, y en las provincias de Cañete, Chincha, Ica, y Nazca. Otro segmento importante de población afroperuana se encuentra en la costa norte ubicada mayoritariamente a manera septentrional, entre Lambayeque, Piura y en menor medida Tumbes. En Piura se encuentra Yapatera, es el pueblo con mayor intensidad de afroperuanos descendientes de pura sangre negra, consta de cerca de 10.000 campesinos de los cuales 7.000 de ellos son hijos directos de antiguos esclavos africanos que vinieron durante la colonia para trabajar las tierras. El pueblo yapaterano es uno de espíritu básicamente agricultor y conocido por la calidad de sus mangos.

Se estima que el total de la población afroperuana oscila en 9% del total nacional, la mayoría se encuentran mestificados es decir los morenos conforman un 7% del total nacional,[20] mientras que la población afroperuana mayoritariamente pura es del 2% aproximadamente que significa más de 580,000 personas, en gran parte de origen angoleño, congolés, malgache.

La primera oleada de negros constituyeron la servidumbre de las casas haciendas en los ingenios azucareros, en el cultivo del algodón, en las construcciones, etc. En este nuevo continente el primer idioma fue el samaracca o expresión congo angoleña, posteriormente el lenguaje papiamento, combinación de habla negra en Jamaica donde predomina. Aparece el cleocle dialecto que resulta de la mezcla de la etnia negra de Haití y la replana del Perú, combinación de varios idiomas africanos mezclados con el español criollo.

En el sur de Lima, el africano puro y sus descendientes fueron catequizados por los dominicos y jesuitas; ya como cristianos y bajo la dura realidad de trabajo, mimetizan sus creencias ancestrales y la articularon con los santos católicos.

Historia

En 1502, llegaron los primeros esclavos negros de África a América. Fueron traídos para reemplazar la mano de obra indígena, que iba disminuyendo ostensiblemente en las colonias españolas. Entre 1492 y 1700, unos tres millones de africanos fueron sacados de sus tierras, de manera violenta, para ser esclavos de los conquistadores en América.

Eran traídos en buques especiales, llamados "Ataúdes" o "Tumbeiros". Estos nombres eran expresión de las características de tales expediciones mercantilistas, porque llegaban vivos a América sólo la mitad de los africanos que habían salido de África.

Venían enmarrocados (amarrados), apiñados en las bodegas de los buques, sin las mínimas condiciones de higiene, sin la adecuada alimentación; en estas condiciones aquellos negros eran presa fácil de enfermedades y epidemias.

En América, miles de africanos esclavos fueron vendidos a los hacendados y citadinos españoles en los llamados mercados de trata. Para este fin eran exhibidos encadenados apenas arribaban mientras eran denigrantemente subastados]. Los precios variaban de acuerdo al sexo, fortaleza, salud y edad. Una vez adquiridos pasaban a ser patrimonio de su amo, quien disponía de su destino y de su vida. Tenían un valor en dinero y pertenecían a alguien y los alimentaban para utilizarlos en faenas y servicios que el amo creyera conveniente. Si el amo quería deshacerse del esclavo, lo ofertaba en el mercado de trata de esclavos, poniendo un sobreprecio, para recuperar su inversión y sacar algún dividendo.

Una temporal forma de rebelión africana

A fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII, se formaron unas rancherías en los alrededores de la ciudad de Lima, como en Huachipa, Carabayllo, Monte Zambrano, etc. Fueron hechas por africanos esclavos, que en busca de su libertad, habían preferido huir y rebelarse contra el opresor sistema. Estas rancherías en lo posible, se ubicaban en las zonas menos transitadas, con bosques para ocultarse de sus perseguidores.
Alrededor del año 1710, esas rancherías evolucionaron hasta convertirse en palenques. Los palenques, entonces eran asentamientos rurales de africanos cimarrones, rebeldes.

La abolición de la esclavitud

El 16 de noviembre de 1780 Túpac Amaru II como parte de su revolución emite el "Bando de Libertad" en Tungasuca (Cusco) proclamando la abolición de la esclavitud por primera vez en el continente, dando la libertad a los negros que las huestes indígenas a su mando encontraban e invitándolos a que se le sumen. Este proceso fue truncado por los españoles durante el Virreinato de Perú.

Finalmente, el 3 de diciembre de 1854, el entonces presidente Ramón Castilla mediante una ley dictada desde Huancayo compró a los esclavos africanos del país a nombre del Estado y decretó el fin de la esclavitud y la libertad de los africanos.

Inmigración asiática

Las dos grandes inmigraciones provenientes del Asia que tuvieron impacto social en el Perú fueron las provenientes de China y Japón.[1] La configuración de estas dos migraciones fueron totalmente distintas, mientras que los chinos vinieron para trabajar en semiesclavitud, los japoneses tuvieron otro trato.[1] Pero el ingreso de asiáticos no fue exclusivo de la etapa republicana, pues durante la colonia existieron ingresos de esclavos desde Filipinas e Indonesia, llamados piezas de marfil y de caoba respectivamente.[4] En el caso de los esclavos filipinos estos ingresaron al puerto del Callao previa escala en Acapulco durante el siglo XVII y fueron vendidos en un alto precio debido a su rareza.[4]

Inmigración china

Artículo principal: Inmigracion china en el Perú
Danza del León en el colegio peruano - chino, "10 de octubre" en Lima.

Los primeros chinos llegaron al Perú en 1849 para cumplir labores en las islas guaneras y las haciendas costeras, en 1950 los trabajadores chinos iban reemplazando a la población negra en las haciendas. Los obreros chinos permitieron un incremento notable de la producción de caña de azucar y algodón debido a su conocimiento ancestral del trabajo agrícola y a su esfuerzo físico, ésto permitió la estabilidad económica de sus patrones, la élite peruana.[1]

En 1853 se prohibe el ingreso de coolies y se inician protestas internacionales en contra del ingreso de la población China en el Perú, debido al trabajo semiesclavista al que eran sometidos. Pese a esto, la inmigración china fue en aumento debido a la gran rentabilidad del trabajo chino en las haciendas de la élite peruana, pero el interés no fue sólo de los hacendados sinó también de los contratistas quienes transportaban a los semiesclavos desde China hacia el Perú.[1]

El chino, llega a Perú, bajo el nombre "culie". Los trabajadores chinos firmaban un contrato en donde se comprometían a trabajar durante ocho años para los grandes señores por el pago de 1 peso semanal, diariamente se les repartía un poco de arroz y carne, anualmente se les repartía una fraza y dos trajes y con su dinero podían comprar tocino, pan o pescado para mejorar su alimentación; también podían comprar opio conseguido por comerciantes, esto último origino un incremento en el ingreso del opio vendido por Inglaterra al Perú que aumentó de 16 787 libras en 1855 a 415 691 en 1879.[1]

Generalmente los coolías eran embarcados en Macao en condiciones insalubres, lo que originaba muertes durante su traslado; ésto generó un escándalo para el Perú en 1872 cuando la embarcación peruana "María Luz" fue detenida en Japón debido a que un chino había escapado de la embarcación nadando hasta conseguir ayuda y denunciar los maltratos dentro del "María Luz". Este escandalo internacional generó una reforma para la inmigración de chinos hacia el Perú.[1]

Los ultimos coolíes llegaron al Perú en 1874 y luego de la guerra con Chile, la población de origen chino fue diversificandose en las áreas urbanas y rurales de la costa peruana; al finalizar la guerra del Pacífico las condiciones de la población china fueron variando integrándose plenamente a la vida social peruana.[1]

Otra ola migratoria china se registró a principios del siglo XX, pero esta vez por familias y bajo otras condiciones.

Con una historia desde su llegada a Perú a mediados del siglo XIX, la cultura chino-cantonesa que se desarrolló en estas tierras revolucionó la gastronomía de los peruanos, mereciéndose el reconocimiento internacional para quienes hayan tenido oportunidad de degustarla al visitar este país.

Inmigración japonesa

Artículo principal: Inmigración japonesa en Perú

La colectividad descendiente del Japón se estima en 90 000 nikkeis, una de las comunidades más grandes de Latinoamérica.[21] En mayor medida habitan en la costa central y en algunas poblaciones de la selva como en Puerto Maldonado.[cita requerida]

La inmigración japonesa a Perú se inició en 1899 y los primeros grupos de japoneses que llegaron al país lo hicieron para trabajar en las haciendas de la costa peruana. Pero con el paso del tiempo, se trasladaron también a otras provincias del interior y empezaron a dedicarse al comercio, poniendo negocios como peluquerías, fondas, ferreterías, entre otros.

Luego de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad nikkei peruana continuó con sus actividades, principalmente a través de la práctica de tradiciones heredadas de sus ancestros.

Festividades como la celebración del Año Nuevo (Shinnenkai), el Día de las Niñas (Hinamatsuri), el Día del Niño (Kodomo no Hi), festividades budistas como el Obón y el Ohigan, entre otras, continúan siendo preservadas por los nikkei.

Con una clara identidad como peruanos, los nikkei han sabido también conservar precisamente algunas de las costumbres y tradiciones que trajeron consigo sus padres y abuelos, y que son parte de una herencia natural. Los peruanos de ascendencia japonesa, otrora vistos como una comunidad “cerrada”, son por hoy ciudadanos que se desempeñan en todos los campos. Sus raíces y orígenes, de las cuales muchos conservan una memoria siempre presente, son así parte de sus recuerdos y vivencias, que sin duda enriquecen su identidad como peruanos.

Inmigración coreana

La comunidad coreana calcula sus descendientes en 2000[22] personas asentadas en mayor medida en Lima. Su proceso de migración se inició en la década de 1990.

Inmigración árabe

Artículo principal: Inmigración árabe en Perú

La historia de la llegada de los musulmanes a Perú se suscribe con la llegada de los barcos españoles a Perú, desembarcaron también muchos musulmanes supuestamente conversos, a pesar de que estuvieran prohibidos, los musulmanes llegados a Perú legaron mucho de su arte. Por ejemplo, hasta ahora se pueden observar en la ciudad de Lima (e iniciadas en la Lima colonial) construcciones con diseños mudéjares, tales como las casonas de dos plantas, organizadas como habitaciones en cuadrángulo y abiertas hacia un patio interior cuadrado al que se llega a través de un zaguán acoderado, denotando claramente su origen andaluz.En cuanto a comida, podemos aún deleitarnos con mazapanes, turrones, alfeñiques y mazamorras (derivado de masa mora), entre otros. Y en música, la zarabanda y las zambras.

No cabe olvidar el origen de muchos apellidos, si bien es difícil de cuantificar, se podría afirmar que un 5% de la población peruana tiene también parte de sangre árabe, más allá si la casi totalidad de ellos sean mestizos étnica y culturalmente, pues muchos de los primeros árabes cambiaron sus apellidos por españoles por que en ésa época estaba prohibido el ingreso de migrantes no cristianos, según algunas investigaciones el número aproximado de árabes que ingresaron al Perú desde mediados del s. XIX seria de alrededor de 10 mil personas.[23] [24]

En cuanto a las últimas migraciones árabes dadas en el siglo XIX y XX, las colectividades con origen en Cercano Oriente en gran medida son libaneses, luego sirios y palestinos. En muy menor cuantía los árabes descendientes de otras zonas geográficas de Asia como indios y pakistaníes, así como africanos (marroquíes). Totalizan 32 000 descendientes.[25]

Inmigración judía

Los descendientes judíos en Perú son en mayor medida de ascendencia askenazis (8.000 descendientes),[26] la gran mayoría de ellos arribaron al Perú a principios del s.XX., producto de su diápora con orígenes muy diversos como: alemán, polaco, turco, ruso.

Datos generales de los residentes extranjeros

Barrio centroeuropeo en Cusco.

Según una publicación del INEI[27] Perú alberga a un total de 64 303 residentes extranjeros permanentes. El 54,3% de la PEA de la población inmigrante son empleados, el 28,3% está conformado por trabajadores independientes o por cuenta propia, el 8,3% corresponde a empleadores, 4,7% trabajador familiar no remunerado y trabajador(a) del hogar, y el 4,4% lo conforman los obreros.[28] De los 64 303 inmigrantes los principales países de origen son los siguientes:

Inmigración internacional
Residentes extranjeros permanentes por países
País Población Posición Continente
Bandera de Argentina Argentina 9424 1 América
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos 5800 2 América
Bandera de Chile Chile 5655 3 América
Bandera de Bolivia Bolivia 4549 4 América
Bandera de Colombia Colombia 4353 5 América
Bandera de Brasil Brasil 3626 6 América
Bandera de España España 3484 7 Europa
Bandera de Italia Italia 2529 8 Europa
Bandera de Ecuador Ecuador 2342 9 América
Bandera de Alemania Alemania 1518 10 Europa
Fuente: INEI

Entre otros origenes, asimismo, 33 053 extranjeros son mujeres y 31 250 son hombres, en tanto que el 95,1% de todos ellos obtuvieron su Documento Nacional de Identidad; es decir adquirieron la nacionalidad peruana. El 62,3% reside en Lima, mientras que el 5.2% vive en el departamento de La Libertad, el 3,7% radica en el departamento de Arequipa, en Loreto 3,4%, una regular colectividad sobre todo centroeuropea residen en Cusco 2,2%, entre otros departamentos.

Mientras que las entradas en general de extranjeros sumaron en 2008: 1 874 957 personas (90% corresponde a turistas). De ellos más de un millón fueron latinoamericanos, 429 146 norteamericanos, 209 773 europeos, entre otros grupos.[9]

Luego más de 180 000 entradas corresponde a inmigrantes semi permanentes, en este grupo tenemos como principales orígenes: Estados Unidos 34 534; España 12 762; Países Bajos 12 267; Argentina 9 882; Brasil 7 609; entre otros grupos (ver cuadro).[9]

Véase también

Referencias

  1. a b c d e f g h i j k Juan Luis Orrego (2000). «La república oligárquica 1850 - 1950». En Teodoro Hampe Martínez. Historia del Perú. Etapa republicana. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4. 
  2. a b c d e / 'Migraciones Internacionales' por Giovanni Bonfiglio
  3. a b / Croatas en el Perú
  4. a b c d e f g h Sandro Patrucco (2000). «El Perú virreinal: sociedad, economía y arte». En Teodoro Hampe Martínez. Historia del Perú. Etapa republicana. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4. 
  5. Ruiz Zevallos, Augusto (2 de Diciembre del 2002). «Los hijos de David: Memoria y presencia de los judíos en el Perú» (en español). Diario oficial "El Peruano". Consultado el 1 de febrero de 2011.
  6. Francisco Quiroz Chueca (2000). «De la colonia a la república independiente». En Teodoro Hampe Martínez. Historia del Perú. Etapa republicana. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4. 
  7. a b c d e Augusto Ruiz Zevallos (2000). «Mentalidades y vida cotidiana (1850-1950)». En Teodoro Hampe Martínez. Historia del Perú. Etapa republicana. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4. 
  8. «Colonia argentina es la más numerosa radicada en el Perú» (en español). Andina. Agencia peruana de noticias (12 de Noviembre del 2009). Consultado el 1 de febrero de 2011.
  9. a b c / DIGEMIN Perú
  10. Gootenberg, Paul. «/ Población y Etnicidad en el Perú Republicano (siglo XIX)» (PDF). IEP, Instituto de estudios peruanos. Consultado el 1 de febrero de 2011.
  11. Palazón Ferrando, Salvador. «La emigración española asistida a Latinoamérica (1968-1990)» (en español) (PDF). Biblioteca virtual "Miguel de Cervantez". Consultado el 1 de febrero de 2011.
  12. a b Casaretto, Alfredo. «Italianos en Perú, Historia de los inmigración italiana en el Perú» (en español). Apellidos Italianos. Genealogía italiana en español. Consultado el 1 de febrero de 2011.
  13. Departamento del Interior y Ordenación del Territorio de Italia. «Annuario Statistico 2009» (en italiano) (PDF) págs. 121-129. Consultado el 11 de octubre de 2010.
  14. «La Presencia italiana en el Perú» (en español) (www.lucanidelperu.com). Associazione dei Lucani in Perú. Consultado el 11 de octubre de 2010.
  15. http://books.google.com.pe/books?id=jnvkKL8-uKAC&pg=PA43&dq=bonfiglio+italianos+en+lima&hl=es&ei=xjKzTIqAG4SBlAf2lsGxCg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CCcQ6AEwAA#v=onepage&q=bonfiglio%20italianos%20en%20lima&f=false
  16. / Portugueses conversos en el Virreinato del Perú pág.875
  17. [1]
  18. [2]
  19. Marko Burin, un croata que ama a nuestro país RPP noticias, edición del 22 de junio de 2009. Consultado el 4 de octubre de 2010.
  20. [3]
  21. «Asociacion Peruano Japonesa» (en español). Consultado el 1 de febrero de 2011. «La comunidad nikkei en el Perú, que se calcula actualmente en unas 50 mil personas, incluyendo hasta la quinta generación de descendientes de japoneses, es una de las más numerosas en el mundo.».
  22. Araki, Raúl (17 de Diciembre del 2007). «Coreanos y japoneses en el Perú: religión, inmigración y comunidad» (en español). Consultado el 1 de febrero de 2011. «Es una población flotante difícil de cuantificar, el número de individuos ha fluctuado entre los 2000 y 800, dependiendo del momento económico y político del país.».
  23. [4]
  24. / Musulmanes en el Perú
  25. / Familias peruanas de origen Árabe
  26. / Descendencia judía en el Perú
  27. / Migración Internacional al Perú
  28. / Inmigración al Perú y población retornante

Enlaces externos

Bibliografía

  • Silva SifuentesDepartamento de Creación Editorial de Lexus Editores Jorge Santillana Julián Vergara Teresa Hampe Teodoro Patrucco Sandro Sánchez-Concha Barrios Rafael Quiroz Chueca Francisco Aldana Susana et ál. (en español) Historia del PerúEditorial LexusISBN 9972-625-35-4 

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